
Mi historia como estudiante y maestra de Brazilian Jiu-Jitsu: el arte que transformó mi vida
BRAZILIAN JIU- JITSU
Grace González
3 min read
Todo comenzó con una necesidad de sentirme capaz
Mi camino en las artes marciales comenzó a los 15 años practicando Aikido. Durante cuatro años disfruté profundamente su filosofía, el respeto y la disciplina que transmite este arte marcial.
Sin embargo, cuando tenía 19 años empecé a sentir que necesitaba ponerme a prueba. Admiraba el Aikido, pero buscaba un deporte donde pudiera comprobar mis habilidades en situaciones más exigentes. Fue entonces cuando conocí el Brazilian Jiu-Jitsu.
El día que descubrí que no era buena… y decidí no rendirme
Mis primeras clases fueron un golpe de realidad.
Prácticamente todos podían dominarme. Me sentía lenta, inexperta y constantemente superada por mis compañeros. En lugar de hacerme pequeña y abandonar, esa sensación despertó algo dentro de mí.
Pensé: "En algún momento tendré que ser buena"
Ese deseo de mejorar se convirtió en el motor que me hizo volver una y otra vez al tatami. Poco a poco entendí que el Brazilian Jiu-Jitsu no recompensa el talento inmediato, sino la constancia, la humildad y las ganas de aprender.
Un camino lleno de personas que marcaron mi vida
Gracias al Jiu-Jitsu conocí también a quien hoy es mi pareja, Mauricio Eguiluz, peleador profesional chileno de artes marciales mixtas (MMA).
Durante varios años entrené en Chile con el equipo Checkmat, liderado por Guilherme Ribeiro. Allí crecí como deportista y permanecí durante aproximadamente cinco años, avanzando hasta obtener el cinturón morado.
Cada entrenamiento representaba un nuevo desafío. Aprendí que el progreso no siempre es evidente y que muchas veces las mayores victorias ocurren cuando nadie las está viendo.
El mayor logro no fue un cinturón
Muchas personas piensan que el éxito en las artes marciales se mide por las medallas o los cinturones, pero realmente para mí el mayor logro es poder superar desafíos personales, como establecer una relación sana con tu propio ego.
El Brazilian Jiu-Jitsu me enseñó a dejar de compararme con los demás y empezar a enfocarme en mi propio proceso. Hoy en día puedo entender que el progreso llega cuando uno acepta equivocarse, aprender y volver a intentarlo.
Esa filosofía también ha influido profundamente en mi trabajo como entrenadora y en la manera en que acompaño a las personas dentro de Fuerte con Grace.
Lo que espero que tú también descubras
Si hay algo que quiero transmitir con mi historia es que cualquiera puede comenzar. Créeme que no importa tu edad, tu condición física o si nunca has practicado un deporte de combate. Todos empezamos siendo principiantes.
Y, sobre todo, nunca dejes de aprender.
El Brazilian Jiu-Jitsu me enseñó mucho más que técnicas de defensa personal. Me enseñó paciencia, humildad, perseverancia y confianza en mí misma.
Por eso sigo entrenando, sigo enseñando y sigo disfrutando cada oportunidad de aprender algo nuevo. Finalmente, todo esto es un circulo virtuoso entre recibir y entregar conocimiento.
Si alguien me hubiera dicho hace diez años que el Brazilian Jiu-Jitsu se convertiría en una parte tan importante de mi vida, probablemente no lo habría creído. Lo que comenzó como una búsqueda de herramientas de defensa personal terminó transformando mi manera de enfrentar los desafíos, de enseñar y de entender el crecimiento personal.


México: seguir aprendiendo entre atletas de alto nivel
Al mudarme a México tuve la oportunidad de continuar mi formación en Entram Gym, un gimnasio reconocido internacionalmente por entrenar a peleadores profesionales de MMA que compiten en organizaciones como UFC.
Entrenar rodeada de atletas de alto rendimiento ha elevado mi nivel de exigencia y ha reforzado una idea que me acompaña hasta hoy: siempre hay algo nuevo que aprender.
Ese ambiente competitivo no me intimida; al contrario, me inspira. Mi deseo de competir continúa vivo y forma parte de mis objetivos personales.
Convertirme en maestra fue una consecuencia natural
Antes de ser instructora de Brazilian Jiu-Jitsu ya era profesora de Educación Física.
En un momento surgió la oportunidad de liderar un grupo de mujeres y descubrí que enseñar este arte marcial me apasionaba tanto como practicarlo.
Con el tiempo seguí impartiendo clases por mi cuenta, combinando mi formación profesional con la experiencia adquirida durante años sobre el tatami.
Para mí, enseñar no significa únicamente mostrar técnicas. Significa ayudar a otras personas a desarrollar confianza, disciplina, resiliencia y la capacidad de enfrentar situaciones difíciles tanto dentro como fuera del entrenamiento.


Políticas de Reembolsos
